Regla para aprender los nombres de los vientos

Sails to the wind

26 Ago Regla para aprender los nombres de los vientos

Quien más quien menos sabe que la rosa de los vientos tiene ocho direcciones: los cuatro puntos cardinales (norte, sur, este y oeste) y los rumbos intermedios (noreste, noroeste, sureste y suroeste). Y que a cada dirección le corresponde el nombre de un viento. En cambio, son pocos los que se saben los nombres de estos ocho vientos. Hoy explicaremos cuáles son y facilitaremos pistas mnemotécnicas para recordarlos.

Norte

El viento del norte es bastante conocido en nuestro país, porque es uno de los predominantes, en particular en la Costa Brava: es la tramontana (en catalán, tramuntana). La palabra tramontana viene del latín transmuntanus, que significa “de más allá de la montaña”. Es el viento que cruza la cordillera de los Pirineos, procedente de Francia. La tramontana también se conoce en catalán como vent de port o simplemente port, en referencia al hecho de que se cuela por los puertos de montaña.

Sur

El viento del sur es el ostro, derivado de austral, “relativo o perteneciente al sur”, como Australia o hemisferio austral. En catalán también es fácil de recordar: migjorn (“mediodía”) es la hora en que el sol se encuentra al sur. Y de ahí es de donde procede este viento.

Este

El viento del este es el levante (en catalán, llevant). El levante, claro, es el lugar por donde el sol se levanta, que es precisamente por el este.

Oeste

Si el viento del este es el levante, el del oeste es el poniente (en catalán, ponent), es decir, el procedente del lugar por el que el sol se pone.

Noreste

El viento que proviene de la dirección noreste es el gregal. El término gregal viene de Grecia. Para nosotros Grecia queda al este y no al noreste, pero el error se explica cuando sabemos que el nombre le fue dado por los navegantes del tercio inferior de la Península Itálica. Cuando pescaban o comerciaban por el Mar Jónico el gregal (o grecale, como le llamaban ellos) les venía de Grecia. La influencia de los marineros italianos nos viene de cuando los reinos de Nápoles, Sicilia y Cerdeña formaron parte de la Corona de Aragón (lo que, a grandes rasgos, fue del siglo XV al XVIII).

Noroeste

La regla que podemos aplicar aquí es que los vientos situados a ambos lados del norte riman. A la derecha tenemos el gregal, y a la izquierda, el mistral (o también cierzo, y en catalán, mestral, serè o cerç). Este es otro de los vientos dominantes en nuestro país. En la llanura del Rosellón llega a menudo con fuerza, canalizado por el Garona, mientras que en el sur de Cataluña es el Ebro el que lo conduce. Si recordamos que estos ríos hacen un recorrido de noroeste a sureste, situaremos con facilidad el mistral en la rosa de los vientos. Y si os queda clara la idea de los dos ríos pero no recordáis el nombre del viento, pensad que el escritor occitano Frederic Mistral, Premio Nobel de Literatura de 1904, nació en la Provenza, una región azotada por el mistral.

Sureste

El viento del sudeste es el siroco o jaloque, nombres ambos que según el Diccionario de la RAE podrían provenir del catalán xaloc, que a su vez provendría del árabe hispano šaláwq, “viento de la marina”, y este a su tiempo del latín salum, “agitación del mar”. Haremos bien de recordar este supuesto origen árabe (también se dice que siroco proviene del árabe shaluq, que significa “sureste”), porque identificaremos el viento con una región situada al sureste de donde vivimos.

Suroeste

Lebechegarbino o simplemente suroeste (en catalán, llebeig o garbí) son maneras igualmente válidas de referirse al viento del suroeste. Si lo conocéis, sabréis que a menudo pinta un cielo amarillento, porque lleva arena del Sahara. Quizá también conozcamos la canción catalana La calma del mar: “Bufa, ventet de garbí, vent en popa i mar bonança, que anirem cap a llevant, fins a la ratlla de França”. Si vamos hacia la raya de Francia y hacia levante al mismo tiempo será que quizá que vamos en realidad en dirección noreste, empujados por el viento de suroeste.

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Por cierto, ¿sabíais que la rosa de los vientos es un invento catalán? La primera estrella de ocho puntas dibujada en un mapa con la intención de señalar los puntos cardinales fue obra del mallorquín Angelí Dolcet (siglo XIV), y la primera que incluyó los nombres de los vientos apareció al Atlas catalán, atribuido los también mallorquines Cresques Abraham y Jehudà Cresques y fechado hacia 1375.